El multimillonario empresario Elon Musk tiene a su alcance hospitales de primer nivel y a los mejores especialistas, pero aun así una mala experiencia en el quirófano impulsó su apuesta por robots humanoides capaces de ofrecer atención médica a cualquier persona.
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De tres cirugías fallidas a la apuesta por robots médicos
El CEO de Tesla contó que tuvo que someterse a tres cirugías de cuello porque, según relató, las dos primeras no salieron del todo bien. Seguido reveló que aún siente dolor en la espalda y confía en que la inteligencia artificial pueda ayudar a resolverlo.
Musk tomó su propio caso como ejemplo para llevar la conversación a una pregunta contundente: si alguien con acceso a los mejores médicos y hospitales puede atravesar errores de este tipo, ¿qué cambiaría con un robot de gran destreza física e inteligencia superior, capaz de acceder a una enorme base de conocimiento médico? Su respuesta apunta hacia Optimus, el robot humanoide desarrollado por Tesla.
Durante la entrevista no fijó una fecha para reemplazar médicos ni aseguró que ese escenario esté cerca. Lo que sí hizo fue exponer su visión a futuro. A su juicio, el avance de la inteligencia artificial y la robótica podría llegar a un punto en el que cualquier persona, sin importar sus ingresos, tenga acceso a una atención médica superior a la que hoy reciben los grandes.
El empresario también habló de plazos. Indicó que la inteligencia artificial podría superar la inteligencia humana dentro de unos cinco años y sostuvo que llegará un momento en el que pocas tareas intelectuales quedarán fuera de las capacidades de estos sistemas.
Optimus, bajo la visión de Musk, no se limitaría a memorizar protocolos médicos: podría comparar datos, estudiar casos, detectar patrones y tomar decisiones en tiempo real a partir de una cantidad de información muy superior a la que puede procesar una sola persona.
Con ese proyecto surge la preocupación de brechas en el sistema de salud: quienes tienen menos ingresos ya enfrentan mayores dificultades para acceder a especialistas, tratamientos o centros médicos, y una tecnología de alto costo podría implicar diferencias sociales marcadas. Aun así, Musk recurrió a su propia experiencia para recordar que tener recursos tampoco elimina el riesgo de un error humano.
Ahí entra Optimus. Si una inteligencia avanzada pudiera operar a través de un cuerpo con gran destreza física, el bot dejaría de limitarse al análisis de la información y tendría toda la capacidad para intervenir en el mundo real.
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¿Los humanos perderían el control de Optimus? Musk reconoce un riesgo
La entrevista también entró en una de las preguntas más incómodas de esta apuesta tecnológica. Le preguntaron a Musk si los seres humanos podrían dejar de tener el control dentro de unos diez años. Explicó que, si la distancia intelectual entre una inteligencia artificial y una persona supera la diferencia que existe entre un humano y un chimpancé, resultaría difícil imaginar a los humanos como la fuerza dominante.
Usó la comparación para explicar una relación de poder basada en la inteligencia. Los chimpancés poseen capacidades físicas considerables, forman grupos, aprenden y utilizan herramientas. Según él, los humanos evolucionaron y hace miles de años estaban entre árboles, comiendo bananas, algo que aún hacen. Aun así, transformaron el planeta porque desarrollaron un nivel superior de conocimiento, lenguaje, organización y tecnología. Si algo similar sucede con la inteligencia artificial, el control dejaría de depender solo de quien tiene mayor fuerza.
Musk no dijo que el riesgo hubiera desaparecido. Aceptó que existe peligro y sostuvo que la probabilidad de un resultado adverso no es cero. Según explicó, ya no ve una forma de frenar el avance de la inteligencia artificial y la robótica. Si el proceso no puede detenerse, su postura apunta a reducir los riesgos y apostar por el escenario más favorable. Agregó que, incluso si existiera un botón de pausa, quizá no sería conveniente presionarlo.
El CEO imagina un periodo de abundancia en el cual la automatización y los robots permitan producir bienes y ofrecer servicios a una escala que hoy resulta difícil de concebir.
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¿Cuáles son las ventajas de Optimus?
Un cirujano con alta formación no puede estar en dos ciudades al tiempo si vive lejos del paciente. Un médico tiene horas limitadas de trabajo y necesita dormir, descansar y mantener condiciones físicas para ejercer sus tareas diarias. Un robot no comparte todas esas restricciones biológicas.
La experiencia de un médico pertenece a esa persona. Puede transmitirla mediante clases, libros o entrenamiento, pero el proceso toma años. En una red de robots, una actualización podría distribuir nuevos conocimientos entre una gran cantidad de unidades.
El empresario no presentó su caso como una investigación médica ni como una prueba sobre las capacidades de los robots. Lo utilizó para mostrar una limitación que, a su juicio, existe incluso en los mejores sistemas de salud a nivel mundial. Tener recursos no garantiza que una cirugía salga bien. La inteligencia artificial y los robots podrían cambiar esa realidad.
Fuentes citadas
Las afirmaciones, proyecciones y experiencias personales recogidas en esta crónica periodística corresponden a declaraciones de Elon Musk, CEO de Tesla, tomadas de entrevistas traducidas al español. Las capacidades médicas descritas corresponden a escenarios planteados por Musk sobre el futuro de Optimus y la inteligencia artificial; no se presentan como cambios actuales del sistema de salud.


