Imagínese que en una casa se ganan dos salarios mínimos, pero se gastan tres. Para completar el mes, hay que pedirle prestado al vecino, al tendero o meterse en «gota a gota». Tarde o temprano, la deuda aumenta: ese es el hueco fiscal. Eso mismo le está pasando a Colombia en este momento: el Gobierno está gastando mucha más plata de la que le entra, y las consecuencias de ese desajuste las terminamos pagando todos. ¿De cuánto es el «hueco»? Ya lo sabrás.
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¿Cuánto necesita el país para recuperarse?
Abelardo de la Espriella estrenó su mandato con el desafío de atender un desastre que costará unos $30 billones de pesos, una cifra equivalente al 1.5% de la producción anual de la nación (el Producto Interno Bruto o PIB).
El Gobierno busca de dónde sacar estos recursos: se habla de usar las regalías (los pagos de las empresas de carbón y petróleo), reasignar el presupuesto no gastado de 2026 o la construcción de obras públicas por empresas privadas a cambio de rebajas en sus impuestos.
Los analistas afirman que esos $30 billones resultan insuficientes. Para sanear las finanzas del país se requieren más de $100 billones de pesos. ¿Por qué tanto? Así se destinaría el Presupuesto General de la Nación por sector:
- $30 billones de pesos (atención del sismo): Recursos destinados solo a la asistencia humanitaria y la reconstrucción de infraestructura tras el sismo del pasado 10 de agosto.
- $60 billones de pesos (estabilización macroeconómica): Monto equivalente a tres puntos del Producto Interno Bruto (PIB) que el país requiere para equilibrar y estabilizar las finanzas públicas a mediano plazo.
- $10 billones de pesos (rescate al sistema de salud): Inyección de capital urgente necesaria para reactivar la red hospitalaria y normalizar el funcionamiento del sistema de salud.
- $5 billones de pesos (prevención en el sector eléctrico): Presupuesto indispensable para atender las emergencias del sector eléctrico ante la llegada del fenómeno del Niño a fin de año.
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¿De cuánto es el presupuesto 2027?
A finales de agosto de 2026, el Gobierno del tigre debe entregar al Congreso la propuesta de gastos para el año 2027. La realidad se presenta en dos momentos:
- Presupuesto inicial: El exmandatario Gustavo Petro dejó una propuesta por $575.7 billones de pesos, pero el proyecto tiene un vacío de $30.2 billones. Esto significa que el plan contempla gastos que no tienen origen seguro para su pago. Para cubrir ese vacío, se propuso una reforma tributaria en julio de 2026 con la meta de recaudar $21.9 billones en nuevos impuestos. Sin embargo, el Comité Autónomo de la Regla Fiscal (Carf) advierte que, aun si el Congreso aprueba esa reforma en total plenitud, queda un faltante de $8.3 billones de pesos (el 0.4% del PIB).
- La nueva propuesta: El ministro de Hacienda, Miguel Gómez, confirmó que el gobierno de Abelardo de la Espriella modificará el proyecto de Petro. El plazo máximo para presentar estos cambios ante las comisiones económicas de la Cámara vence el 30 de agosto.
¿Qué puede pasar en los hogares si el presupuesto está desfinanciado?
Si el Gobierno no consigue el presupuesto que necesita, tendrá que aplazar o reducir algunos gastos. Hay pagos que el Estado debe cumplir primero, como las deudas y otras obligaciones que no puede dejar pendientes. Por eso, cuando faltan recursos, algunos programas, obras y ayudas sociales pueden recibir menos aporte. Estas serían algunas de las áreas afectadas:
- Subsidios de energía y gas: el presupuesto solo tiene $2,1 billones, cerca de una cuarta parte de lo que se necesitaría para cubrir los subsidios durante todo el año. Cuando se reduce el gasto social, las personas más golpeadas son aquellas que dependen de programas y proyectos del Estado.
- Salud: el presupuesto aumenta, pero no al mismo ritmo de los gastos que necesita el sistema. El CARF calcula que faltaría una parte de los recursos necesarios. Esto podría aumentar las dificultades de hospitales, EPS y servicios de salud.
- Pensiones: cada año entran alrededor de 90.000 nuevos pensionados. El dinero presupuestado puede quedarse corto frente a ese crecimiento.
- Gasolina y ACPM: existe una necesidad cercana a $9 billones para ayudar a controlar el precio de los combustibles. Si ese dinero no aparece, podrían presentarse nuevos aumentos. Esto terminaría encareciendo el transporte y los alimentos que llegan desde otras regiones del país.
- Inflación: si los precios siguen subiendo y la inflación llega al 6,5 % o más, el presupuesto rendirá menos. Las familias sentirían la presión en alimentos, transporte, servicios y otros gastos básicos.
El nuevo Gobierno recibe un presupuesto algo apretado. El compromiso será conseguir recursos, ordenar los gastos y evitar que los recortes terminen perjudicando a las familias que más necesitan apoyo.


